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“¡Quiero regalarle un gato a mi niñx para que juegue!”

Las protectoras que nos dedicamos a los animales escuchamos esta frase frecuentemente. Cuando llega la Navidad esta petición se multiplica. Si estas en ese caso, debemos en primer lugar agradecerte tu decisión de adoptar en lugar que comprar. Adoptando estás salvando dos vidas, la del nuevo miembro de tu familia y la del siguiente gato que podremos rescatar.

Pero debes tener muy claro que no es un juguete. Es un miembro más de la familia, con sus días buenos y días malos, con sentimientos como tú (aunque no entiendas su forma de expresarlos) pero con la particularidad de que ser de una especie animal distinta. Por consiguiente no se rige por el pensamiento humano, ni por lo que a ti te venga bien. Utilizará su instinto gatuno y visión de lo que debe o no debe hacer. Tiene necesidades diferentes. Puede que en la convivencia haya desacuerdos: que ese papel pintado tan caro de la pared sea el preferido por el recién llegado para afilarse las uñas, que cuando más silencio necesites, a tu nuevo amigo le de por corretear por toda la casa.

Infórmate de si un gato sería el animal adecuado para tu estilo de vida o tu familia en cualquier asociación o protectora. Cualquier peludo no es adecuado para cualquier familia. Debe ser una experiencia grata tanto para ti como para el animal. Es una relación que puede durar de 15 a 20 años. No se debe tomar a la ligera.

LOS GATOS Y LOS NIÑOS

La llegada de un gato a casa tiene muchos beneficios para toda la familia y especialmente para los más pequeños. Aunque no te lo creas a través de tu gato puedes fomentar aprendizajes muy positivos. Suponen un modelo de conducta en tema de higiene y horarios. Son de los animales más limpios de la naturaleza, así que se puede concienciar sobre la importancia de la higiene corporal, y mantener el entorno limpio y ordenado. Son también animales precisos a la hora de realizar sus rutinas. Se pueden reforzar las pautas de horarios a la hora de comer,  de ir a dormir, de jugar como lo hacen los gatos.  Tanto los niñxs como los gatos necesitan de esta monotonía ya que una continua alteración les puede causar estrés. Los felinos son muy tranquilos en su conducta. Se puede educar en el respeto por el otro, en respetar los silencios y las necesidades de descanso de tu amigo peludo. Podéis jugar a ser tan sigilosos en la casa como lo es el gato, cuando estés muy ocupadx y necesites que tu hijx baje el rítmo.

Los gatos requieren de silencio y tranquilidad. El problema llega cuando tu hijx quiere jugar o acariciarle y al gato no le apetece. Tu peque insiste, le tira de la cola, le intenta abrazar y el gato acaba arañando o atacando. Otras veces está feliz siendo acariciado o jugando en armonía y le da un mordisquito de placer. El gato le está diciendo le ama, que es feliz a su lado, pero el peque no lo entiende, llora y el adulto monta en cólera. Generalmente se demoniza al gato e incluso se le acaba abandonando cruelmente cuando ha sido su propia negligencia la que ha permitido esa situación.

En cualquier caso, hay numerosos estudios que confirman que los niños que han crecido con un peludo en casa tienen menos problemas de salud, enferman menos, son más empáticos, tolerantes y aprenden antes a ser respetuosos con sus semejantes. Puedes ir proporcionándole información progresivamente sobre sus cuidados y supervisar tareas sencillas que ayude a realizar.

Por lo tanto, ¿es un gato un “regalo” adecuado para un niñx?

  1. No. No es un regalo, es un ser vivo que compartirá vuestra vida hasta que tu peque sea adulto.
  2. El gato es responsabilidad del adulto, nunca del peque. Si se necesita que el niñx aprenda a ser responsable no es problema ni tarea del gato, sino de los progenitores. Un terapeuta infantil o un pediatra es mejor solución externa.
  3. El peque debe tener acceso restringido y vigilado al gato puesto que no tiene aún los conocimientos y la madurez que se requiere para tratarle. Será tarea de los tutores hacer que la adquiera responsabilidades y consciencia poco a poco.
  4. No esperes que tu gato sepa comportarse como un humano. Si se siente estresado o atacado se defenderá.  No obstante si tú estás para supervisar y educar a tu hijx,  y establecen una relación de respeto y cariño, serán INSEPARABLES.

Antes de adoptar con un peque en casa infórmate sobre los hábitos de vida de los gatos, pregunta a cualquier profesional, lee libros. Si lo deseas nosotros podemos aconsejarte. Estaremos encantadxs de hacerlo

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