zooplus.es

Ramón

Ramón apareció en la acera de repente. Lo vieron los vecinos por la mañana. No sabía qué hacer. Él era un gato casero y jamás había pisado la calle. Todo eran ruidos, coches, frío, gente pasando, hambre y sed. Cuando una conocida del barrio detectó que había sido un abandono nos llamó. Por desgracia con nuestros pocos medios, el poco tiempo que tenemos como voluntarios, la avalancha de gente que nos pide ayuda y la poca ayuda que nos ofrecen a cambio, nos era imposible llegar hasta él. Pedimos que alguien lo tomara como acogida hasta que pudiéramos coger el caso o que al menos alguien nos lo acercara en coche, pero sin éxito. El destino de Ramón era malvivir. Al menos colaboraron en alimentar y darle y mantenernos informados del caso. Pasó un par de meses refugiado debajo de los coches y saliendo para alimentarse. Por muy buenas palabras que hayan, por mucha pena que inspire su historia,  si nadie se ofrece a acogerle no podemos intervenir.

Ramón no se nos iba de la cabeza y lo clasificamos como caso pendiente hasta que finalmente una persona se ofreció a ser su ángel salvador mientras le saliera un adoptante. Fuimos nosotros los que tuvimos que acercarnos a cogerle. Estaba triste. Pasó de ser un gatito que ronroneaba en el sofá de su casa a un deshecho del que se deshicieron tirándolo a la realidad cruel de la calle. Su casa de acogida necesitaría esforzarse mucho en darle de nuevo confianza en que no le iba a pasar lo mismo de nuevo. Y créenos Ramón, nada malo te pasará a partir de ahora.

Por suerte, alguien por fin quiso adoptar a este pedazo de pan en forma de gato y ahora vive feliz en esta nueva etapa.  Pero tenemos otros muchos peques con muchas ganas de tener una familia. Si quieres adoptar a un peludo y quererle toda su vida, ve a la sección de cómo adoptar

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: