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Llega un gato a casa…

imageEstás muy ilusionadx. Un buen día decidiste aumentar la familia y ese día ha llegado. En breve va a aparecer por la puerta un bichillo peludo que se convertirá, aún no lo sabes, en uno de los seres más queridos en el mundo. Compartirá tus risas, tus llantos, tus enfermedades, tus sesiones de cine en el sofá, tus noches en vela.  Has elegido unos días en los que estás menos ocupadx, la casa estará tranquila. Para tí es muy importante que salga bien y estás dispuestx a darle todo el amor del mundo…

Pero ¿te has parado a pensar en lo que piensa ese gato? Bueno, para él al principio va a ser una experiencia estresante. De repente alguien lo ha cogido, lo ha metido en un transportín, lo lleva a un sitio desconocido y aterrador y te va a encontrar a ti, un gigante del que no conoce las intenciones. Yo si fuera un gato no lo dudaría. ¡En cuanto pudiera me metería corriendo debajo de una cama o un sofá o en cualquier sitio! ¡Qué miedo! Por eso la primera regla del humano es PACIENCIA.

Tú por tu parte te has llevado un chasco. ¡Tienes tantas ganas de darle un achuchón y no sale de debajo de la cama! No te preocupes, es lo normal. No hagas nada, no intentes sacarlo a la fuerza. Pon un poco de agua y comida rica no demasiado lejos y un arenero al alcance y espera. Lo más seguro es que cuando te vayas a dormir tu nuevo amigo salga de su escondite, coma, beba, haga sus necesidades y vuelva a su rincón seguro. Poco a poco irá explorando la habitación hasta que vea que no hay nada que temer. PERSEVERA. Hay gatos que necesitan más tiempo que otros. Date cuenta de que su PRECAUCIÓN les ha salvado la vida en más de una ocasión. Es cuestión de supervivencia felina.

Si tienes más animales, no es buena idea que tu nuevo amigo los conozca de momento. Si quieres te explicamos las pautas de presentación que hay que seguir. Cuando tu gatito ya se encuentre más suelto es hora de que te conozca a ti y qué mejor que con el JUEGO. Seguramente ya conozca tu olor y lo asocie con la comida que le pones por ejemplo. Así que ya sabrá que no eres algo malo para él. Enseña a tu compañero lo divertido que es subirse al rascador, jugar con la caña, al escondite en una caja de cartón. No hace falta gastar mucho dinero. Los felinos se lo pasan genial con poca cosa. El rascador es primordial si quieres que tus muebles no corran peligro.

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El juego y la comida crean vínculos muy poderosos de confianza entre tú y tu bichejo. Aprovecha esos momentos para divertiros ambos.

Una cosa que debes tener en cuenta con tu gatito. Seguro que alguna trastada hará. Cuando esté confiado no habrá rincón de tu casa que deje sin explorar. Todo es nuevo, todo es emocionante y muy divertido. Destrozar el papel higiénico es fabuloso, revolverte todos los papeles apasionante, dormir en el teclado de tu ordenador y borrarte un documento muy importante, relajante. Asúmelo como parte de la experiencia. Regañar a un gato es algo inútil y contraproducente. No te va a entender y puede cogerte miedo. Sí que entienden muy bien los refuerzos positivos, con alguna golosina que te aconseje tu veterinario.

Señales de que lo has conseguido: si te roza, te mira parpadeando lentamente, ronronea y/o te da un mordisquito cuando le acaricias, o te lame…¡ENHORABUENA! Vais a ser inseparables a partir de ahora

 

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